Crónicas de Gatobonzo

martes, enero 31, 2006

Tengo la luz en ambar

Ya sé que hace tiempo que no escribo nada en el blog. Será porque escribo demasiado el resto del día.

Estoy cabreado con el mundo, bueno, no con todo el mundo. Sólo con los especuladores, con los integristas católicos, con los intolerantes, con los incompetentes, con los soberbios, con las malas personas, con los trepas y, sobre todo y ante todo, con el día, por sólo tener 24 horas, que no dan "pa ná".

Quiero dormir y vivir, para variar. ¿Será infojobs la respuestas a mis plegarias?

miércoles, enero 11, 2006

Hoy me siento mundano

Corren tiempos en los que la conciliación de la vida familiar y laboral no se nos cae de la boca ni a la de tres.

Suena muy bien eso de salir de trabajar a las 6 y lo de tener un horario flexible.

A este paso en mi empresa nos vamos a anticipar. Saldremos a las 6 y tenemos horario flexible. La salida a las 6 será para merendar, y lo del horario flexible será para adaptarse a las necesidades del trabajo, ya se sabe, de 8 a 8, ¡Bacarrá!.

Hoy me siento mundano, porque llevo una temporada muy mundana. Me conformo con dormir siete horas, con comer dulces después de cenar y con ver pelis en DVD en el sofá de casa. ¡Qué mundano que soy!

Si me levantase a las 9 y saliese de trabajar a las 6, seguramente no sería tan mundano. Lo mismo hasta estudiaría algo, o escribiría de vez en cuando, o haría algo creativo. Pero con la caña de vida que llevo...

De todo esto lo que concluyo es me he transformado en hormiga obrera, sin más aspiración que una miga de pan diaria y un nido caliente para dormir.

¿Será malo ser mundano? Espero que no, porque creo que soy hasta feliz.

lunes, enero 09, 2006

Mira que eres "Antigua"

Afortunadamente a veces se me olvidan cosas que no debieran olvidárseme. Pero desgraciadamente a veces hay cosas que me las recuerdan.

Las cosas que se me olvidan son, por ejemplo, la intolerancia, el fanatismo político, la injusticia, la codicia humana, entre otros.


Las cosas que me lo hacen recordar son, por ejemplo, una compañera de trabajo con una frase como que "parece que ahora lo único que está de modo es ser maricón", o un militar en una ceremónia oficial recordando la capacidad del ejército de "imponer sus ideas por la fuerza".

Lo que no molesta, no se nota, y lo que no se nota es como si no exisistiese. Así es como se nos anestesia la conciencia.

Las cosas que nos recuerdan lo que debiera ser olvidado son las que lograrán, algún día, que podamos realmente olvidarlas.