Crónicas de Gatobonzo

sábado, diciembre 30, 2006

Triste noticia.

Triste noticia lo del atentado de ETA en la T-4.

Triste por muchos motivos. El primero motivo y más evidente es el regreso a las armas de la banda terrorista, y la paralización y marcha atrás en el proceso de paz que esto implica.

El segundo y más triste motivo es la satisfacción de la derecha más reaccionaria, que entiende este atentado como un fracaso del actual gobierno del PSOE.

Este atentado no es un fracaso del Gobierno, sino una profunda decepción para todos los españoles. Desde la aparición de ETA todos los partidos en el Gobierno, tanto del PSOE como del PP, han trabajado para acabar con el terrorismo en dos líneas lógicas: una línea policial, con detenciones y desarticulaciones de comandos, y otra línea diplomática, de negociación.

Ójala encuentren con vida al chico desaparecido. El resto de la historia ya nos la podemos imaginar: unos meses de indignación, unas cuantas detenciones de etarras, un tiempo de silencio y, finalmente, la reapertura de un nuevo proceso de paz. Pero, ¿acaso hay otro modo de hacerlo? ¿Metemos los tanques en Bilbao? No creo que fuese ninguna solución. ETA no es el País Vasco. ETA es un negocio para muchos mercenarios que no creo que fácilmente estén dispuestos a cambiar de oficio,y mucho menos a perder su poder.

Siendo las cosas como son, creo que hasta que no se invente un modo nuevo, la únicas maneras de luchar contra el terrorismo son las que ya se usan, así que habrá que ser lógico. Lo que estoy esperando ahora son las declaraciones de los representantes del PP aprovechando el tirón para decir, aunque con otras palabras, que si ellos estuviesen en el poder esto no habría pasado. La pena es que algunos hasta se lo crean.

A ver como evolucionan las cosas.

miércoles, diciembre 13, 2006

Pero que bebé tan guapo...

Como bien dice la campaña publicitaria de YOIGO (la de los móviles), efectivamente, se confirma: hay bebés feos, y mucho.

Ahí va de muestra este gurriato, para que nos aclaremos.

Seguro que sus padres le quieren mucho... pero seguro que se lo esperaban un poco más mono.



¡Qué duro es ser padre!

Hablando de todo un poco. Creo que ya no voy a volver a comer guindillas. Yo sabía que era una especia exótica. Me imaginaba que era cultivada por indígenas, y que la sometían a algún tratamiento de maceración para darle su punto de aroma. Gracias a Google ya sé cual es ese tratamiento.

Creo que me paso al glutamato.

domingo, diciembre 03, 2006

Me importa un cuerno.


¡Señoras y señores, vivimos en la inopia más absoluta!

Empezaré con un dato. No he querido traducirlo para no desvirtuar la redacción original.

Fuente: United Nations Environment Programme.

“…
Mt. Kilimanjaro, located some 300 km south of the equator in Tanzania, is Africa's highest mountain. Its permanent ice and snow looming some 5,000 metres above an undulating savanna plain have always fascinated people and attract many visitors to both Tanzania and Kenya.

But the glaciers of Kilimanjaro are vanishing due to regional warming, most likely linked to global warming. The map shows the diminishing extent of the glaciers between 1962 and 2000. Over these 38 years, Kilimanjaro has lost approximately 55 % of its glaciers. The Byrd Polar Research Center of Ohio State University has also monitored changes in the glaciers of Kilimanjaro. According to Dr. Thompson, Senior Research Scientist, Kilimanjaro has lost 82 percent of the icecap it had when it was first carefully surveyed in 1912.



…”

Kilimanjaro

Siguiendo en esta línea y por alusiones, recomiendo la película documental de Al Gore, “Una verdad incómoda” (2006).

El documental está montado para impactar, pero los glaciares son reales. Por primera vez he visto bien documentada una realidad que conozco desde hace unos cinco años, cuando tuve mis primeros contactos con temas de cambio climático, con motivo del Protocolo de Kyoto. Salvando el tinte novelado y el sesgo político, los datos científicos son objetivos, y las consecuencias de pérdida de recursos naturales por inundaciones, falta de lluvias en otros puntos, y aparición de enfermedades por elevación de las temperaturas, ya se conocen, aunque en menor escala.

Esta teoría mía de que vivimos en la inopia se me confirma todos los días cuando hablo con… cualquiera. Una minoría de las personas que conozco se reconoce como responsable del cambio climático, la desertización y, muchos menos, con la falta de agua en el tercer mundo. En cambio, todos están muy preocupados por el hambre de los países en vías de desarrollo y con la igualdad de la mujer. Pese a ello, prácticamente ninguno colabora ni directamente, ni a través de ninguna ONG, con ninguna acción de ayuda al desarrollo.

Todos contribuimos a todo. El régimen de semiesclavitud de los niños indios se debe en parte a que queremos comprar la ropa deportiva más barata, por ejemplo. Muchos me dirán que es culpa de las empresas que trabajan allí y que son éstas las que quieren incrementar sus beneficios. Cierto, pero esos beneficios salen de nuestros bolsillos al comprarles. A continuación me dirán que no hay más remedio que comprarles, porque no puedes ir desnudo. Y es en ese momento en el que me doy cuenta de que no hay esperanza mientras podamos echarle la culpa a otro.

Lo mismo me pasa con el consumo de combustibles por el uso en el coche para ir al trabajo, en el turismo y en la climatización de las viviendas. Yo soy el primero que viaja en coche, usa el avión, y tiene la casa bien calentita. Pero lo hago siendo consciente de que gran parte de esos consumos son innecesarios y que tienen unas consecuencias, sobre todo cuando se suman a la del resto de humanos que se dedican a transportarse de un sitio a otro quemando fuel y queroseno.

Lo que me molesta de la sociedad actual es la ignorancia reinante. Nadie se siente responsable de nada y, como somos tantos, queda tan diluida esta responsabilidad, que nadie cree que pueda hacer nada. En conclusión, que no hay ninguna posibilidad de parar la inercia devastadora del ser humano.

Por eso, al menos, seamos conscientes de la realidad y asumámonos. Somos egoístas, despilfarradores y hedonistas. El que diga que no, es que es un ermitaño o un misionero, que trabaja en una ONG, no viaja más que cuando es necesario y usa jersey de lana en lugar de calefacción central.

No recuerdo quien fue el que dijo que “es mucho más fácil de entender una mentira sencilla que una verdad complicada”, y estamos en el segundo de los casos. La realidad actual es complicada y con tantas interrelaciones…

Lo peor de conocer la verdad es tener que tomar una posición frente a ella, porque eso nos define. Todos queremos ser buenos… pero que no nos cueste mucho.