Crónicas de Gatobonzo

domingo, octubre 16, 2005

Hombres con olor a capullos.

El transporte público por las mañanas, especialmente en verano, sorprende ingratamente por la intensidad de sus olores. Un sentimiento de repulsa nos invade, forzando a alejarse de la fuente del aroma. Es instintivo y no sujeto a razones. Al fijarnos en el origen encontramos en muchas ocasiones a una persona que, por su raza, seguramente no sea de origen español (lo que no quiere decir que no tenga los papeles en regla, que conste).

Este es el motivo que me hizo reflexionar sobre un hecho, ¿realmente los olores que nos repulsan lo hacen por motivos instintivos? El que las gentes de otras culturas no utilicen desodorante ni perfumes parece confirmarlo: el olor a sobaco es malo por convención cultural.

Salvando los mínimos de higiene necesarios, es decir, lo que es necesario lavarse para evitar riesgos para la salud, en el resto de ocasiones nos lavamos para no oler a humano.

Me surgen preguntas. ¿Cuándo se decidió que los hombres deben oler a flores? ¿Cuándo aprendemos a odiar el olor a pies?

Imagino que la afición al jabón, la colonia y el desodorante debe estar tan arraiga en cada uno de nosotros, que no podremos nunca desengancharnos. Es eso, o que Rexona y el resto echan algo en sus productos para crear adicción.

Todo esto me hace darme cuenta de que somos víctimas de nuestra propia cultura y que, en gran medida, no nos es posible escoger en la mayoría de las cosas que hacemos. Lo peor es que detrás de estas imposiciones están otros “hombres con olor a capullos”.

Seguiremos enjabonándonos.

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